Música, inteligencia artificial y derecho de autor: el debate que ya no puede esperar

¿Puede una canción generada por un algoritmo tener autor? ¿Quién protege a los artistas cuando una IA se entrena con su música sin pedirles permiso? He colaborado en un reportaje de 20minutos que aborda estas preguntas con detalle.

La inteligencia artificial lleva tiempo componiendo canciones. No como experimento de laboratorio, sino en Spotify, en playlists reales, compitiendo con artistas de carne y hueso. Bandas como The Velvet Sundown o Breaking Rust —completamente generadas por IA— ya acumulan millones de reproducciones. Y detrás de eso hay una pregunta que el derecho todavía no sabe muy bien cómo responder.

He tenido la oportunidad de colaborar en un reportaje de 20minutos firmado por Sofía Puvill Balcells, en el que se explora con profundidad el estado actual de la música generada por IA: qué herramientas existen, qué piensan los artistas y, sobre todo, en qué punto está el marco jurídico.

El problema de la autoría

Por definición legal, una obra es el resultado de una creación intelectual humana original. Cuando un modelo de IA genera una canción a partir de un prompt, esa condición se tambalea. La intervención humana puede ser mínima o indirecta, y eso abre una grieta en todo el sistema de propiedad intelectual tal y como lo conocemos.

Lo verdaderamente relevante, jurídicamente hablando, no es cómo suena el resultado, sino cómo se ha producido. La legislación no distingue por el resultado, sino por el origen de la obra: el grado de intervención humana real en el proceso creativo. Cuando el artista decide la estructura, la melodía, los arreglos y la forma final con plena libertad expresiva, hay autoría. Cuando lo hace el algoritmo, no.

El entrenamiento de los modelos: una laguna peligrosa

Uno de los puntos más delicados del reportaje tiene que ver con los datos de entrenamiento. Los modelos de IA musical se alimentan de grandes catálogos de canciones. Si esas canciones están protegidas por derechos de autor y sus autores no han dado consentimiento, podríamos estar ante una infracción. El problema es que demostrarlo es extraordinariamente difícil.

El artista no tiene acceso al modelo ni a los datasets de entrenamiento. La opacidad de estas plataformas convierte la defensa de los propios derechos en un ejercicio casi imposible sin intervención judicial. La ley europea sí ofrece mecanismos para forzar la revelación de información cuando existe sospecha fundada, pero el camino es largo y costoso.

Hacia un nuevo modelo: canon, transparencia y doble sistema

En el reportaje defiendo que si los algoritmos se entrenan con obras ajenas, deberían obtener licencia para hacerlo y pagar un canon a los artistas. Es una posición que parte de un principio básico: quien se beneficia económicamente del trabajo creativo de otros debe compensarles.

También propongo avanzar hacia un sistema doble de derechos de autor: uno para las creaciones con intervención humana real, que mantendría el copyright clásico, y otro específico para el contenido generado por IA. Ambos deberían ir acompañados de obligaciones claras de transparencia, de modo que los oyentes puedan saber en todo momento quién —o qué— ha creado la música que escuchan.

 

El reportaje completo incluye también las voces de artistas como Maria Arnal y grupos como VITTARA, además de reflexiones sobre las plataformas de streaming y el impacto económico que la IA puede tener sobre los derechos de autor en los próximos años. Te invito a leerlo aquí:

Música creada por IA, entre el atractivo y la laguna jurídica — 20minutos

Si tienes dudas sobre protección de obras creadas con IA, derechos de autor en el entorno digital o cualquier cuestión relacionada con propiedad intelectual, no dudes en contactarme.

— David Moreno, abogado de propiedad intelectual y fundador de CopyrightStudio